Ya nos quedamos alucinados cuando nos reveló una gran encuesta de una marca de detergentes que los españoles somos los más limpios de Europa, o sea, los que más nos duchamos, los que nos lavamos el pelo con más frecuencia y los que más a menudo nos cambiamos la ropa interior. Y yo me pregunto, ¿acaso hay europeos que no se cambian a diario de ropa interior? Pues sí, los hay y hasta me da asco daros datos.

Ahora otro gran sondeo nos cuenta los hábitos de las mujeres a la hora de cuidarse el cabello. Curiosamente, la conclusión es que las españolas no están satisfechas con su pelo, pero tampoco están muy dispuestas a cambiar sus costumbres y manías. ¿Pereza o más vale lo viejo conocido que lo nuevo por conocer? De las casi 400 mujeres de entre 18 y 64 años, el 57%dice que tiene el cabello rizado u ondulado, apagado y sin caspa.  También que la preocupación más común es recuperar el brillo. Y es que  todas sabemos que el estrés y la ansiedad nos pone triste y opaco el pelo; lo tengo comprobado.

hábitos capilares españoles

Eso, sí, las nacionales están muy pendientes del pelo y no escatiman en tiempo ni variedad de productos a la hora de tratarlo. El 75% de ellas se lo lavan dos o tres veces a la semana.

Me llama la atención que más del 60% de las encuestadas utilizan de manera cotidiana champú, acondicionador y mascarilla, lo cual encuentro excesivo porque tantos ingredientes engrasan el pelo. El sérum se lo aplican el 40% de las participantes y el 25% optan por otro tipo de productos menos solicitados como gominas o cremas.

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Pero si no están satisfechas de su pelo, ¿cómo les gustaría tenerlo? Un 48%, como hemos visto, lo quisiera más brillante y el 41% menos encrespado. El 27,30% reconoce que quisiera librarse de sus grasa capilar y el 34% piensa que ha de sanear las puntas. En fin, deducimos claramente que el grado de satisfacción no se corresponde con el nivel de atención, así que el consejo de Mercedes Garrosa es que cambiemos de productos, de peluquero o de asesor capilar. Y si no estás dispuesta al cambio, nada como aceptar a tu pelo tal cual es, o sea, de aceptarte a ti misma, que eres estupenda.