Que los taxistas –toda la vida cigarro en mano- dejaran de fumar en bloque hace unos diez años fue un hito: por primera vez, los españoles decidieron apartar el cigarrillo de sus vidas. Para los que aún se resisten, vamos a recordar todas las faenas que le supone a tu cabello el que sigas con el pitillo en mano:

– La nicotina contiene sustancias vasoconstrictoras que reducen la circulación sanguínea y, por lo tanto, el aporte de vitaminas, aminoácidos y nutrientes del folículo piloso que influyen en su nutrición. El tener menor irrigación sanguínea influye en una posible calvicie.

-Todas las sustancias tóxicas del tabaco afectan también a la producción de hormonas y en mujeres menopáusicas pueden provocar la caída del cabello, distintos tipos de alopecias. Una hormona llamada DHT aumenta su producción y se pierde antes el cabello.

-Como fumar disminuye el oxígeno en sangre, el pelo no se alimenta bien y crece debilitado, opaco, sin fuerza y con las puntas partidas. No hay más que observar esa sequedad, falta de brillo y sensación de ‘pelo triste’ en las fumadoras frente a las ‘no’. El peor riego sanguíneo también provoca que se resquebraje y se caiga. Las canas aparecen antes.

-Y también por la falta de oxígeno se limita la producción de colágeno y elastina, básicos para el cutis y el cabello.

-Para colmo, las sustancias que se inhalan al fumar amarillean la fibra capilar…y los dientes.

-No olvidemos que el mal olor del tabaco perdura en la ropa, en los armarios, en las sábanas, en el ambiente y en el pelo, al que atrapa eses olor a rancio, a monóxido de carbono, alquitrán, plomo…

¿Te sigue compensando?