Por primera vez desde hace meses, esta mañana me he estirado el pelo con los dedos para hacerme unas ondas y me he quedado con un mechón de pelo en la mano. Qué susto. Todavía estoy morenita y se me había olvidado que en cuanto asoma el otoño -y ya queda bien poco- a la cabeza le pasa lo que al árbol: que los cabellos (ya sé que queda muy cursi decir cabello) empiezan a desprenderse del cuero cabelludo. Y no es que ese pelo no vaya a volver a crecer; es que le toca la ‘muda’, es decir, el ciclo en el que la cabellera se renueva, se poda a sí misma para regenerarse.

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¿Y cómo sé yo distinguir si estoy en pleno cambio de pelo estacional o si tengo un problema médico, una alopecia y debo ir al médico? En Tizho´s, un centro capilar que lleva 30 años diseñando y cortando pelucas a medida para pacientes que atraviesan un tratamiento de quimioterapia, (también sistemas capilares) Mercedes Garrosa me explicó que no padezco ninguna alopecia aunque se me caiga pelo. Yo no soy médico pero creo que simplemente tienes la típica caída otoñal” ¿Por qué lo crees? “Porque no tienes zonas definidas o parciales con calvicie, porque no te veo con poco pelo, sino lo contrario”.

Perder pelo en otoño es una alteración normal del ciclo del cabello. En esta estación comienza  un proceso completamente normal que ‘altera’ el ciclo del pelo de forma que, mientras que en condiciones habituales la mayor parte de los cabellos están en fase de anagen (anclados al cuero cabelludo), en esta época del año se produce un cambio a fase de telogen (fase de caída). Después de un lapsus de tiempo que no es igual para todos, esta pérdida se regulariza sola, de modo que la mayoría de pelos vuelven a la la fase de anagen.

 

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Así que recomiendo que no penseis enseguida que vais a quedaros calvas y, si os agobia mucho la caída, consultad a un médico o centro capilar de prestigio. Allí os explicarán los tipos de alopecia que existen  (yo ya los conté en el blog) y os aconsejarán que no os dejéis engañar por champús-milagro ni ampollas crecepelo, un negocio en el que caen como moscas los incautos y, lo que es peor, los enfermos de cáncer, tan desamparados. En el próximo post hablaremos de esto, del asqueroso oportunismo -ahora que cuidarse mucho el pelo está de moda- que se aprovecha de los más débiles.