Cada pelo nace a partir de un folículo provisto de una glándula sebácea y de un diminuto músculo. El cabello crece a través del folículo que envuelve la raíz y éste a su vez es como una incisión en forma de tubo, larga, fina y similar a una bolsa o papila. Al lado del folículo se encuentran dos glándulas, la sudorípara y la sebácea.

Cada folículo tiene una glándula sebácea, responsable de mantener la condición de su pelo. El sebo es ese material graso producido por las glándulas sebáceas que lubrica naturalmente el cabello. Un pelo consta de tallo y raíz. El primero es la parte muerta del pelo que está sobre la piel y sus capas básicas son la médula, la corteza y la cutícula; la zona de pelo situada bajo la piel se llama raíz.

Tecnicismos aparte, y yendo a datos más amenos, las personas tenemos unos 100.000 pelos aproximadamente en la cabeza, aunque las rubias rondan los 146.000 y los pelirrojos, unos 100.000.

Aunque no lo crea, una melena puede soportar el peso de equivalente a dos toneladas o dos elefantes y todos los folículos pilosos que tendremos en la vida se forman cuando nuestra madre está embarazada de cinco meses.

Todos los días se nos caen entre 50 y 150 pelos y, si los colocaras uno detrás de otro los pelos de una melena mediana se extenderían hasta 16 kilómetros. Un solo cabello puede soportar casi tres kilos de pelo y es más fuerte que un alambre de cobre de igual diámetro.

El cabello se compone de los siguientes elementos: carbón (50%), oxigeno (21%), nitrógeno (17%), hidrógeno (6%) y sulfuro (5%). El cabello oscuro tiende a presentar más carbón que los cabellos claros.

El cabello contiene información sobre todo el organismo: drogas, minerales, vitaminas…Lo único que no puede determinar es el genero de una persona. En criminología, cuando quieres buscar una evidencia, el cabello es uno de los aspectos más requeridos.